Los procesos empresariales son una secuencia de actividades que deben llevarse a cabo de forma continuada para el buen funcionamiento de una empresa. Son, por ejemplo, la gestión de los pedidos de los clientes, los pedidos de mercancías, la tramitación de facturas, la circulación de documentos, las solicitudes de vacaciones, etc.

Suelen caracterizarse por una gran regularidad y son muy importantes para el funcionamiento normal de la empresa. Los procesos empresariales deben definirse y normalizarse con precisión.

Cuanto más normalizados y coherentes sean los procesos empresariales, mejor funcionará la empresa, sin tiempos de inactividad innecesarios ni "quejas" internas.

Casi todos los procesos empresariales pueden y deben automatizarse. Sobre todo, se trata de actividades repetitivas que pueden definirse con precisión y que suelen requerir mucho trabajo. Así conseguimos los siguientes beneficios

  1. Liberamos tiempo y energía del personal, lo que les permite asumir tareas más exigentes, más relevantes para los objetivos de negocio de la empresa;
  2. Garantizamos una ejecución ininterrumpida y coherente de los procesos al eliminar el riesgo de error humano (la máquina no olvida ni comete errores);
  3. Conseguimos beneficios financieros tangibles derivados de la reducción del coste del funcionamiento diario de la empresa y del coste de cualquier acción correctiva cuando los procesos no se ejecutan correctamente debido a un error humano.